Los primeros cuatro molares, que en el niño normal despuntan entre los doce y los dieciocho meses, son los que más a menudo causan trastornos. El niño se muestra inquieto y caprichoso, y puede perder el apetito durante varios días seguidos. Muchas veces, por la noche se despierta llorando. Puede administrársele una pequeña dosis de algún sedante ligero, luminaletas, por ejemplo.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada