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Cómo alimentarse y alimentar a sus hijos

Madre es madre! Y para la mayoría, la mayor preocupación en el día a día con los niños es sin duda la comida. Algunos porque los niños ...

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martes, 10 de mayo de 2011

Reacciones ante el cambio de los padres


No todos los niños responderán bien a la "fórmula de las buenas noches". Los niños que no tienen confianza en ellos mismos o tienen algún problema, no cooperarán al principio, pero es muy importante mantenerse haciéndolo todas las noches. Si el niño tiene dificultad en Identificar a|go positivo acerca de sí mismo, usted puede inducirlo diciéndole: "Me encantó como te quedaba ese pantalón que usaste hoy". O: "Es una maravilla lo bien que te llevas con tu hermanito". O bien decirle cosas por las cuales usted lo aprecia: que la haya ayudado a recoger la mesa o que le haya dado de comer al gato sin que nadie haya tenido que recordárselo.

¡No se rinda! Si la fórmula no da resultado las primeras veces, quizás es porque el niño está tratando de comprobar si usted de veras cree en este ejercicio... ¡y en él! Cerrar la puerta y abrir el corazón: "A veces", contaba una niña de doce años, "le digo a mi madre: 'Mámi, ¿puedo hablarte?', y ella me dice: 'Sí, mi amor'. Y yo le cuento todo lo que me está preocupando, y cuando termino, ella me mira y me dice: 'Qué era lo que decías, hijita..?' ". Desgraciadamente, la madre de esta niña no es la única que no atiende. Y los niños que se ven privados durante mucho tiempo de la atención de sus padres se sienten despechados, viven a la defensiva, se muestran poco cooperadores, indiferentes o batalladores.

Si algo de esto le ha sucedido con su hijo, usted puede persuadirlo de que confíe en usted nuevamente. Pero deberá dedicar tiempo a lograrlo... y enfrentar el problema en la forma correcta. Piense en los momentos en que usted le ha abierto su corazón a otra persona... esa persona le ofrecía una atención completa, ¿no es así? Y, además, esa otra persona habló muy poco, se concentraba en escucharla a usted y lo que le estaban diciendo.

Pues, el caso de su hijo no es distinto al suyo. Y si usted quiere que sus hijos abran su corazón lo primero es crear una situación similar. Escoja un lugar de la casa adecuado, y elimine todo tipo de distracciones. Aleje del área a los otros niños, a los animales, apague la televisión, la radio o el tocadiscos... dispóngase a escuchar.

La actitud corporal que usted asuma es tan importante como las palabras que vayan a intercambiarse. Siéntese cómodamente, pero bien cerca de su hijo, al alcance de sus manos. Manténgase relajada e interesada en lo que su hijo tiene que comunicarle. Su actitud ayudará a su hijo a sincerarse.

Si el hijo tiene alguna dificultad en comenzar, usted puede ayudarlo con algunas preguntas, como: "Dime, ¿qué fue lo que te sucedió hoy, que estabas tan enfadado?", "¿Cómo te sientes?". Si todavía el niño, o el joven, permanece callado, usted puede ayudarlo más todavía con comentarios de este tipo: "Sé muy bien lo complicado que le resulta a uno hablar de sus sentimientos". O bien: "No quieres decirme lo que te pasa porque tienes miedo de que yo vaya a criticarte o a pelear... Te aseguro que no lo haré!". (Y, por supuesto ¡no vaya a ocurrírsele hacerlo, pase lo que pase!).

Esté preparada para obstáculos de todo tipo. A algunos niños les resulta más difícil que a otros abrir completamente su corazón a los demás. Pero usted debe ser persistente y llenarse de paciencia. A lo mejor tiene que estarse un buen rato en silencio, con el brazo extendido sobre los hombros de su hijo. No se angustie si él la rechaza. Simplemente, déle una y otra oportunidad de que hable, en (as circunstancias adecuadas. Y finalmente verá cómo el tiempo y el amor que ha invertido ¡los recobrará con creces!

lunes, 9 de mayo de 2011

Padres que quieren cambiar


¿Se ven a ustedes mismos como otro tipo de padres que no sea el genuinamente interesado en sus hijos? Quizás forman parte de tantas personas que no recibieron en la niñez todo el amor que necesitaban, y ahora se les hace difícil amar... Y puede ser que, por mucho que lo deseen, ustedes no atinan con la forma de relacionarse con sus hijos, ni siquiera sepan por dónde comenzar. No se preocupen. Nunca es tarde para aprender y nunca demasiado temprano para comenzar. Así que aquí les explicamos clases de ejercicios que pueden comenzar a practicar desde hoy mismo.


A algunos niños les resulta más difícil que a otros abrir completamente su corazón a los demás. Pero usted debe ser persistente. No se angustie si el niño la rechaza. Simplemente, déle una y otra oportunidad de que se exprese, en circunstacias adecuadas. Si usted persiste verá cómo sus esfuerzos son compensados...

La fórmula de las buenas noches: ¿Está su hijo deprimido? ¿Es difícil lograr que se entusiasme por algo? ¿Es su actitud perturbadoramente negativa? Si es así, es muy probable que el niño no esté teniendo mucho éxito con respecto a la tarea de edificar su propia estimación... ¿Cómo puede ayudarlo?

Establezca el ritual de la hora de dormir que le explicaremos a continuación. Como verá, el foco de la atención del niño se dirigirá hacia sus logros y las fuerzas de que dispone para conseguirlos. Si el niño reflexiona todos los días acerca de estos aspectos de su vida, irá progresivamente adoptando una actitud más positiva. Este ritual requiere poco tiempo —quizás 15 minutos— pero vale la pena practicarlo.

La hora de dormir es un evento importante en la vida del niño. El tiempo que se le dedique ahora rendirá mucho más que ese mismo tiempo si se le dedica mientras come o mientras juega. (Y también reafirma a padres muy ocupados o que estén criando solos a sus hijos).

Acueste al niño y siéntese a su lado. Es muy importante establecer una atmósfera cálida, cariñosa, de aceptación. Es esencial mirarse a los ojos y estar físicamente cerca. Entonces, haga que su niño le cuente cada noche tres cosas: —algo que le guste de sí mismo —algo que hizo bien y lo dejó muy complacido —algo que piense hacer mañana.

Cuando el niño termine, haga usted lo mismo. Esta es una oportunidad maravillosa de comunicarle a su hijo ciertos valores humanos. Por ejemplo, usted puede sentirse bien consigo mismo porque supo irse temprano a la cama y al día siguiente estuvo alerta en su trabajo. O bien, porque pudo resolver algunas cuestiones que se presentaron en la casa, o pudo decirle a su esposo que lo quiere, o pudo ayudar a una amiga que tenía un problema... (según sea el padre o la madre quien o acueste). Cuando el niño y usted hayan terminado, abrácense y bésense y díganse: "Te quiero".

viernes, 6 de mayo de 2011

Los buenos padres


Los padres genuinos sienten positivamente acerca de ellos mismos y de sus hijos. E mensaje que envían es: "Me gustas. Eres buena persona". El hijo de padres que lo quieren genuinamente recibe, como todo niño, el mensaje que le envían, y responde de estas maneras:

—"Les gusto".
—"Me dan responsabilidades".
—"Puedo hablarles: me atienden".
—"Les gusta besarse y apretujarse conmigo".
—"Si se equivocan, lo admiten".
—"Me toman en serio".
—"Les gusta estar conmigo".

Cómo se sienten interiormente los hijos de padres genuinos: Estos niños poseen propia estimación. Y se dicen a sí mismos:

—"Me siento una persona; no una cosa que empujar para un lado y para el otro".
— Soy un miembro importante de esta familia".
— Me tienen en cuenta. Yo aporto algo a la familia".
— La mayoría de las personas que conozca me aceptarán".

Como se comportan los hijos de padres genuinos: Los hijos de padres genuinamente interesados en sus hijos, son niños muy capaces. Son espontáneos, activos, energéticos, felices; se llenan de entusiasmo; son confiados, un poco "sabiondos", pero abiertos a nuevas ideas; reflexivos y muy considerados con los demás.


Cómo se originan los padres genuinos:
Cuando estos padres a su vez eran niños, sus propios padres tenían fe en ellos, o bien, ya de mayores, han sido personas que han hallado la manera de sentirse en paz consigo mismas, y que en algún momento, tomaron la decisión consciente de que no iban a hacer el papel de víctimas en este mundo. Estos padres se toman en serio a sí mismos.

Sienten al mismo tiempo respeto y compasión por sus personas, pero evitando ser indulgentes, malcriarse o engañarse con respecto a lo que son. Cuando cometen un error, lo utilizan como una oportunidad de aprendizaje. Se recuperan por sí mismos, sin necesidad de perder tiempo en lamentaciones inútiles. Los padres genuinos saben cómo divertirse. Y puede considerarse que sus hijos son niños muy, muy afortunados.

miércoles, 4 de mayo de 2011

hijos de padres desentendidos


Cómo se comportan los hijos de padres desentendidos: Los hijos de este tipo de padres pueden presentar los siguientes síntomas: tendencia a robar, a ser exagerados, depresión, indiferencia a lo que les rodea, ansiedad, conducta fastidiosa, dolores de estómago.

Para evitar tener que enfrentar verdades dolorosas, los hijos de padres que se desentienden suelen gastar grandes energías tratando de negar lo que ven y lo que sienten. Especialmente después de un divorcio, si el padre sólo ve a sus hijos muy de tarde en tarde, y los niños saben perfectamente que él podría estar con ellos más a menudo si quisiera.


Resulta demasiado fuerte para los niños admitir que su padre no quiere estar con ellos, y por eso buscan alguna fórmula para negarlo. Una niñita se convenció a sí misma de que su padre era un hombre extremadamente ocupado, y entonces fabricó en su imaginación una elaborada historia en la cual ella estaba al cuidado de la casa, le preparaba sus comidas, lavaba sus ropas, lo cuidaba, para que la vida de su padre fuera más confortable...

A nosotros puede resultarnos desgarradora esta historia, pero gracias a esta invención la niña pudo salvar su estabilidad síquica. Cómo se originan los padres desentendidos: Los padres aue se Desentienden de sus hijos, que nunca están disponibles, generalmente sienten que ellos mismos crecieron sin amor suficiente. Por esta razón, alguno en la pareja se resiente de cualquier atención que el otro prodigue a los hijos, y al mismo tiempo desconfían de la propia habilidad para amar o para ser padres... Se sienten incómodos con la cercanía de otro ser humano, la intimidad: no aceptan bien sus propios sentimientos y los de los demás, y resienten las necesidades afectivas de sus hijos. Mientras más los necesiten los niños, más incómodos se sentirán. En vez de tratar de resolver estos problemas, prefieren distraerse con lo que esté sucediendo con su pareja, su trabajo o sus amigos.

Otros padres se desentienden bajo algún tipo de presión, como el trauma del divorcio, por ejemplo, que en el caso de la mujer significa también la necesidad de sustentar a su familia en la ausencia del padre. Padres que en situaciones normales son amorosos y generosos, se vuelven indiferentes, cuando sienten que no pueden luchar contra todos los problemas del mundo exterior que los asaltan... Voluntariamente o no, los padres desentendidos están siempre distraídos por un tipo cualquiera de problemas. La amarga vendad es que hay muy poco lugar en sus corazones o en sus cabezas para albergar a sus hijos y lo que ellos puedan estar sintiendo.