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Cómo alimentarse y alimentar a sus hijos

Madre es madre! Y para la mayoría, la mayor preocupación en el día a día con los niños es sin duda la comida. Algunos porque los niños ...

viernes, 18 de noviembre de 2011

EL FLÚOR DEL AGUA ROBUSTECE LOS DIENTES


El flúor es un elemento importante para la formación de los dientes de los niños, tanto durante su existencia intrauterina como en su alimentación en el transcurso del primer año de vida. Está demostrado científicamente que la caries es más frecuente en aquellos países cuyas aguas son pobres en este elemento. En algunas ciudades, el flúor es añadido, por medios artificiales, al agua potable, pero las ventajas y desventajas de esta adición con fines sanitarios todavía son objeto de discusión.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hablar de sexo con los hijos


Es normal hablar de sexo? Tanto los expertos como los padres estamos de acuerdo en que éste es un tema que hay que hablar, dentro de lo posible, abiertamente con los hijos. Sin embargo, en la práctica la cuestión no siempre es fácil. Algunos han pasado de la vergüenza, el no saber como empezar o no encontrar las palabras adecuadas, a dar un discurso pesadísimo a la mínima pregunta. Y es que los adultos, a veces, tenemos una clara tendencia a complicar las cosas más sencillas.

Es evidente que, si no hubiese cuerpos ni sexo, no existiríamos. La mayoría de los niños piensa mucho sobre su cuerpo, el sexo y la vida. Los jóvenes hablan y hacen chistes al respecto, y nosotros, los adultos, también. Nuestro universo cultural está plagado de imágenes de sexo. Los escritores lo describen, los pintores lo llenan de color, los científicos lo investigan y los músicos le ponen la melodía.

Y la televisión, la radio, los videos y el cine rezuman sexo, al igual que los libros, las revistas y los avisos publicitarios. Es bastante lógico que los niños, siempre en diálogo permanente con el mundo que los rodea, piensen sobre el cuerpo y el sexo, quieran saber cosas al respecto y nos pregunten sobre eso.

Es obligación nuestra, como padres, explicarles que la sexualidad trata muchas cosas: los cuerpos, el desarrollo, las familias, los bebés, el amor, el cariño, la curiosidad, los sentimientos, el respeto, la responsabilidad, la biología y la salud, pero que también hay momentos en los que la enfermedad v el peligro pueden formar parte del sexo. En nuestras manos está el resorte fundamental para que nuestros hijos aprendan todas estas cosas en el momento adecuado y de una forma sana, si es posible, divertida.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Tratar la diabetes infantil


El tratamiento se basa en dos grandes pedestales: dar al cuerpo la insulina que necesita y controlar la glucosa por vía de la dieta. La insulina se administra con inyecciones subcutáneas. Es el médico el que tiene que determinar su dosis y clase (hay varios tipos de insulina), y con ellas se trata de conseguir un equilibrio que disminuya el azúcar de la sangre y de la orina, sin producir un déficit que provoque hipoglucemia (una falta de azúcar).

En cuanto a la dieta, actualmente no se le da tanta importancia y debe diferenciarse poco de la de los niños sanos.

Es indispensable que los padres de los niños diabéticos sepan manejar esta enfermedad para controlar a sus hijos mientras son pequeños, y para enseñarles a controlarse solos lo antes posible, hasta que lleguen a ser autosuficientes. Los padres deben aprender a inyectar la insulina, procurando no aplicarla nunca en el mismo sitio (el tejido celular subcutáneo se atrofia). Se debe cambiar el lugar del pinchazo en 14 puntos diferentes (3 en cada brazo y 4 en cada pierna), separados entre sí 2,5 cm, con las jeringas bien esterilizadas. Deben vigilar el nivel de glucosa, analizando a diario la orina con un reactivo especial. Conviene llevar una ficha con los resultados, lo que permite aumentar o disminuir la dosis que debe inyectarse (el estrés y las infecciones pueden determinar mayor necesidad de insulina).

Asimismo, tiene que controlar la dieta. Las comidas no deben ser copiosas y hay que repartirlas en desayuno, un tentempié a media mañana (los ingredientes los determinará el médico), la comida, la merienda, lacena y un vaso de leche al acostarse. Deben evitarse los condimentos fuertes y las frutas muy dulces, y no hay que abusar de las carnes grasas, embutidos, huevos y manteca. En cambio, hay que acentuar el aporte de fruta, verdura y leche.

El niño debe acostumbrarse a no tomar golosinas y bebidas dulces, pero sí ha de llevar siempre un terrón de azúcar o un bombón consigo, que tomará cuando note que se va a producir un descenso brusco de azúcar (mareos y desmayos).

viernes, 11 de noviembre de 2011

LOS DIENTES DEFINITIVOS


El cambio de dientes es precedido por un fenómeno de gran importancia: la irrupción del primer molar definitivo, situado detrás de la segunda muela de leche. Recibe el nombre de «diente de los seis años» y reviste un gran valor morfogenético pues constituye una especie de tope que define el espacio anterior para el cambio de los dientes, en tanto que el crecimiento ulterior de las mandíbulas formará, detrás de éstos, el lugar para la erupción de los otros dos molares.

El diente de leche cae porque su raíz se desgasta a causa de la acción mecánica practicada por el crecimiento del diente definitivo. Una vez destruida la raíz, la corona permanece adherida al borde de la encía sólo al nivel del cuello, y basta entonces la masticación o un breve tirón para arrancarlo. Los fenómenos de la caída de los dientes de leche y de la aparición de los definitivos se manifiestan con el mismo ritmo de la dentición primera.

Sin embargo, el intervalo es mayor y dura, en general, desde el sexto año hasta el duodécimo. Primero se produce con rapidez el cambio de los incisivos, después sobreviene la sustitución de los molares de leche por los premolares definitivos, y por último les llega la vez a los caninos. Estos últimos pueden cambiarse incluso a los trece años. El tercer molar, llamado también «muela del juicio», crece después de cumplidos los diecisiete años, pero a veces se retrasa y llega a surgir alrededor de los treinta años, e incluso puede dejar de hacer su aparición y quedar oculto en el hueso maxilar o en la encía. Cuando se producen desequilibrios entre el crecimiento de los dientes y el de la mandíbula, el tercer molar aparece en el inicio del tramo ascendente y provoca sensibles trastornos, hasta el punto de ser necesaria su extracción aunque esté sano.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Diabetes infantil


La genética es la principal culpable de la diabetes infantil: se debe a una predisposición hereditaria. En los niños diabéticos -como en los adultos- el páncreas no segrega casi insulina, una hormona vital para metabolizar la glucosa que tomamos con la alimentación y que es un combustible indispensable de nuestro organismo. 

Esta falta de insulina impide que la glucosa llegue a las células y hace que éstas acudan a las grasas y proteínas para sacar de ellas el combustible que necesitan, lo que provoca una acumulación de deshechos tóxicos, los cuerpos cetónicos, responsables del coma diabético. La glucosa, por su parte, queda en la sangre, elevando su nivel de azúcar, y su exceso tiene que eliminarse al orinar.

Todo esto produce un aumento de la cantidad de orina, una necesidad de beber mucho líquido y un adelgazamiento por quemar demasiadas grasas. En los niños, la diabetes tiene una característica fundamental: pasan fácilmente de tener la glucosa muy alta a tenerla muy baja, con los peligros que esto conlleva. Por eso, se impone controlarla bien.



lunes, 7 de noviembre de 2011

Los dientes durante el primer y segundo semestre

Durante el primer semestre:
Primera muela superior 
Segunda muela superior 
Primera muela inferior 
 Segunda muela inferior
 
Durante el segundo semestre:
Colmillos superiores
Colmillos inferiores

A lo largo del tercer año nacen otras cuatro muelas:

Molar superior
Molar inferior
Molar superior
Molar inferior

La dentición de leche permanece inmutable hasta el sexto año, en cuya época se inicia la caída de los dientes y su consiguiente sustitución por las piezas definitivas.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ayuda a tu hijo a sentirse importante

Para cualquier niño, tenga la edad que tenga, existen infinitas posibilidades para experimentar el éxito. Puede encontrarlo en todas partes, siempre que lo ayudemos un poco a elegir sus ocupaciones. No deben ser tareas tan difíciles que un niño no pueda resolverlas, pero tampoco demasiado fáciles.

El bebé obtiene sus vivencias de éxito a través del cuerpo. El dominio cada vez más perfecto del propio cuerpo constituye una fuente de satisfacción que no se agotará en muchos años. Pero hay que tener cuidado de no frustrarlo en sus intentos. Imagínate, por ejemplo, un bebé en edad de gatear que ha descubierto un cacharro vacío en el otro extremo de la habitación. Remando y reptando inicia el largo camino hacia el objeto de sus deseos. Ahora, se pueden cometer dos errores: primero, tomar el cacharro y llevarlo a la cocina y segundo, acercárselo al niño. La primera actitud sería un golpe bajo para su curiosidad, el más creativo de los impulsos humanos. En el segundo caso lo privaríamos de la posibilidad de esforzarse por algo que merece la pena.

• El niño mayor posee un amplio campo para cosechar éxitos. Ahí están, por ejemplo, el lenguaje y el juego, pero también el mundo de los adultos ofrece miles de oportunidades al niño para sentirse importante. 

No hay nadie tan rico que posea todos los talentos, ni nadie tan pobre que no tenga ninguno.
limpieza o en las compras. Darles a los niños las pequeñas tareas, cuidando que tengan el justo grado de dificultad que el niño, según su edad y habilidad, necesita para que la consecución de la meta lo haga sentirse importante.

• Los escolares tienen un universo entero a su disposición: la investigación, los descubrimientos, el bricolage, la música, las artes plásticas... Sólo hay que ofrecerles posibilidades y no olvidar que el camino es tan importante como la meta. Dicho de otra manera: si tu hijo quiere trepar a un árbol y no lo consigue, se puede enseñarle dónde hay una escalera, pero no «sentarlo» en el árbol. ¿Para qué quiere él estar sentado en ese árbol? El camino, la dificultad de trepar es lo divertido, y sólo la conciencia de haber subido por los propios medios le proporciona la sensación de ser realmente grande.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El éxito en los niños

Hay algunos niños que tienen poca ocasión de saborear el éxito, esa sensación que nos invade al terminar una tarea bien hecha. Y allí donde consiguen algo, a menudo no experimentan una auténtica satisfacción, sea porque el éxito haya sido demasiado fácil de alcanzar, sea porque nosotros, los padres, les quitamos demasiadas piedras del camino.

¿Cómo viven actualmente ciertos niños? No les faltan juguetes, ni dulces, ni entretenimientos, ni amor, ni dedicación.

Lo tienen todo incluso antes de pedirlo. Comparado con los niños de antes, viven en una especie de Jaula, donde los cochecitos y las muñecas se apilan en los estantes, los armarios están llenos de ropa y en la cocina nunca faltan galletitas. ¿Por qué, entonces, se muestran tantas veces insatisfechos, caprichosos, ariscos? Porque les ocurre lo mismo que a Adán y Eva en el paraíso: se aburren.

Claro que esto no quiere decir que serían más felices sin juguetes, comida y amor. Pero también es verdad que no produce la misma satisfacción comerse una tableta de chocolate comprada en el kiosco, que fabricarse uno mismo caramelos, con azúcar, cacao y manteca derretida. Y los niños que se construyen ellos solos un carro de madera juegan más contentos y se sienten más importantes que aquellos que telediri-gen un sofisticado coche.

Porque ellos necesitan esforzarse en la medida necesaria, utilizar al máximo su potencial de actividad para ser felices.

domingo, 30 de octubre de 2011

Para que el niño se sienta importante

Desgraciadamente, no se puede decir que nuestras escuelas normales hayan acogido estas ideas con mucho entusiasmo. Sin embargo, aun así un buen profesor sabe que sólo un alumno que conoce el éxito es un alumno contento (y por tanto, motivado), y que hay que tomar medidas si alguna vez este éxito no se presenta por la vía habitual de las notas.

Así, le ofrecerá al pequeño alumno otras oportunidades para sentirse importante; por ejemplo, encargándole el cuidado de las plantas del aula; o si el niño es mayor, la organización de una excursión.

La experiencia del éxito no existe en el vacío; antes de saborearla hay que realizar una actividad. El que alguna vez haya probado «no hacer nada», se habrá dado cuenta rápidamente de que el paraíso terrenal, donde el hombre aún no tenía la obligación de trabajar con el sudor de su frente, debe haber sido, en realidad, un lugar tremendamente aburrido y la expulsión más bien un acto de piedad divina.

Los adultos obtenemos la mayor parte de nuestras vivencias de éxito a través del trabajo. Los que carecen de él no sólo sufren la falta de un sueldo, sino también la falta de oportunidades de éxito. Por la misma razón, un jubilado, para sobrevivir a su jubilación, necesita tener un hobby. No estar ocupado en algo» sino realizar una actividad —útil o creativa— que le proporcione una satisfacción parecida a las vivencias de éxito en su época activa.

viernes, 28 de octubre de 2011

Nacemos con un instinto de acción

Existe una teoría según la cual el hombre nace con un instinto de acción tan fuerte como el instinto de la supervivencia. En tiempos prehistóricos, este impulso de actuar era necesario para que el cazador pudiera dedicarse con las suficientes ganas a la tarea de cazar, vital para sobrevivir. Y como tenía que cazar todos los días a pesar de las fatigas físicas o las inclemencias del tiempo, se creó en él un potencial de acción que se renueva constantemente, como un almacén que no se vacía nunca porque siempre se vuelve a abastecer.

Hoy en día, la necesidad de este instinto parece menos evidente, pero aún persiste. Cualquier madre lo puede observar en su bebé: el recién nacido no sólo posee el impulso innato de alimentarse, sino que también dispone del necesario potencial de acción para que no se le acabe la energía que necesita para chupar. Si se alimenta al bebé con biberón y la tetina tiene un agujero demasiado grande, de manera que traga muy deprisa, ocurre a menudo que el niño siga llorando, aunque su hambre esté satisfecho.

También en el reino animal existen ejemplos de insuficiente consumo de esta energía innata. Ahí está, por ejemplo, el lobo que, un cautiverio, anda continuamente de un lado para otro en su jaula. Está hecho para correr y dispone de la fuerza necesaria para perseguir a su víctima incluso días enteros. No es bastante darle de comer, también necesita su diaria ración de desgaste de energía. Lo mismo les pasa a los caballos: si están muchos días inactivos en el establo se vuelven caprichosos y agresivos... igual que los niños cuando no tienen una ocupación satisfactoria.