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Cómo alimentarse y alimentar a sus hijos

Madre es madre! Y para la mayoría, la mayor preocupación en el día a día con los niños es sin duda la comida. Algunos porque los niños ...

lunes, 19 de septiembre de 2011

Castigo infantil

• Es importante que los padres estén de acuerdo sobre la valoración de la conducta de sus hijos. Uno no puede levantar el castigo que ha impuesto el otro. Si existe diversidad de opiniones, el debate debe producirse en la intimidad, nunca delante del niño.

• Cuando estás muy enfadada con tu hijo, intenta ante todo guardar la calma. Recuerda que la ira y el orgullo pueden llevarte a castigar injustamente o inadecuadamente. Ante todo, es importante que recuperes el control sobre tus emociones. Luego, tomarás una decisión racional y meditada. Será más justa y eficaz.

• Siempre que sea posible, el castigo debe tener relación con la falta cometida. Es poco educativo quitarle su gamehoy al niño si lo que ha hecho mal es poner perdido el cuarto de baño. Más vale obligarle a dejarlo limpio y recogido.

• El castigo debe ser inmediato. Demorarlo conlleva el riesgo de que se olvide la causa que lo ha motiva-
do. Además, nunca será tan eficaz.

• El castigo debe ser proporcional a la falta cometida, según la escala de valores del niño, no la nuestra.

• No sirve de nada amenazar con castigos cuando no llegan nunca.

Más vale no castigar que hacerlo y luego permitir que no se cumpla. Un castigo siempre debe cumplirse hasta las últimas consecuencias.

• No tengamos reparo en reconocer nuestros errores y pedir disculpas por habernos excedido. Los padres perfectos no existen.

• Es más fácil educar a un niño cuando existe entre sus padres y él una comunicación fluida y confiada.

• No debemos caer en la tentación de chantajear a un niño. Si lo hacemos y él protesta y no cede, es señal de que vamos por el camino educacional adecuado. ¡Enhorabuena!

sábado, 17 de septiembre de 2011

Miedo a la noche

Los niños necesitan sentirse seguros y protegidos. Y es precisamente por la noche cuando se sienten más solos y reclaman la presencia de un ser querido. Los bebés pueden tener terribles miedos porque cada día se enfrentan a sensaciones nuevas y desconocidas, que les producen temores. Son miedos normales e incluso necesarios para su desarrollo, pero se intensifican por la noche, con la oscuridad y la soledad de su cuarto.

Cuando esto suceda, el niño se despertará llorando. Los padres deben acudir e intentar calmarlo con mucha ternura, pues se necesita más que en ningún otro momento sentirse querido.

Otra opción -aunque polémica- es llevarse al pequeño a la cama con papá y mamá. Saber que ellos están a su lado lo tranquilizará rápidamente. Quienes han puesto en práctica el sistema confirman que, con el tiempo los sobresaltos nocturnos disminuyen y el niño tiene cada vez menos necesidad de buscar refugio en la cama de los padres, pero muchos pediatras están en desacuerdo con esta práctica.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Canalizar el miedo de los niños


Mediante la palabra y el juego el chiquito elabora y procesa sus conflictos y emociones. Por eso es tan importante potenciar que juegue con libertad. Proponerle que haga dibujos sobre ese mal sueño lo puede ayudar a canalizar su miedo.

Si las pesadillas se repiten con excesiva frecuencia, reflexionemos sobre el comportamiento de nuestro hijo durante el día, las imágenes que ve en la tele o el cine, los cuentos... Ya no es tan chiquito, pero algunas escenas pueden impresionarlo.

Si a los dos meses no hemos descubierto la causa, es imprescindible solicitar ayuda profesional; sobre todo, cuando sus miedos acaban integrándose en la rutina diaria. Lo habitual es que, a partir de los seis años, las pesadillas aparezcan sólo muy de vez en cuando en sus noches.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Después de una pesadilla


¿Cómo tranquilizarlo si acaba de sufrir una pesadilla?
Si se despierta, hay que estar a su lado, hablarle cariñosamente, abrazarlo, hacerle sentir nuestro calor: el contacto físico constituye en esos momentos el mejor sedante.

Si quiere contarnos el mal sueño, dejémoslo, aunque el relato nos parezca surrealista. Charlar sobre sus sentimientos lo ayudará a darse cuenta de que todo ha sido un mal sueño y que no tiene nada que temer. Si prefiere comentárnoslo a la mañana siguiente, hay que seguir las mismas pautas: la clave reside en escucharlo con atención, no con indiferencia.

No ridiculicemos sus temores ni lo llamemos miedoso, recordemos que las pesadillas no se pueden dominar, son producto del inconsciente. Sólo en casos extremos lo llevaremos a dormir a nuestra cama. Es preferible dejar encendida la luz del pasillo.

En algunas ocasiones, el pequeño rechaza el consuelo de uno de los padres y reclama con insistencia al otro. Hay que respetar su deseo, averiguar el motivo de ese rechazo y ponerle remedio.

martes, 6 de septiembre de 2011

Terrores nocturnos


¿Y en qué se distinguen los terrores nocturnos de las pesadillas? Son muy diferentes. Los primeros son menos frecuentes que las segundas y aparecen en la mitad de la noche, en la fase más profunda del sueño. Duran escasos minutos (aunque en algunas ocasiones se prolongan durante media hora) y, al día siguiente, el chiquito no se acuerda de nada.

Es mejor no hablar con él ni intentar despertarlo (está muy excitado y totalmente desorientado: no reconoce a los padres), pero sí conviene permanecer a su lado para evitar que se lastime y por si se despierta. En este caso, es muy probable que rompa a llorar y entonces sí necesitará que hablemos con él y lo calmemos.


domingo, 4 de septiembre de 2011

El colegio de nuestros hijos


A la hora de buscar colegio, hay que tener presente que nuestro hijo puede o no encajar en él, que su buen progreso no sólo va a depender del espacio o de las instalaciones, o de lo caro que salga, sino de factores humanos, como las relaciones que establezca con las docentes y sus compañeros de clase. Los padres deben comprender que será de sabios rectificar si observan que el niño no progresa ni está a gusto en ese sitio que creíamos adecuado, y tranquilamente cambiar de colegio.

Conviene recordar que no siempre una escuela en apariencia maravillosa, llena de luz, buenas instalaciones, abundante personal y demás ventajas, es la garantía de una elección certera. Porque educar no consiste en una simple acumulación de datos, ni tampoco en el desarrollo de la inteligencia en una única dirección, ni en la posibilidad de cursar una determinada carrera y acceder a este puesto de trabajo seguro y bien remunerado. Esta sería una falsa interpretación.

Educar va mucho más lejos. Es dar al niño las herramientas para construir su vida, para que sea capaz de enfrentarse a todas las dificultades y aprenda a resolverlas en forma creativa y positiva. Es enseñar a cada uno a ser su propio maestro, mostrando en cada caso cómo aprovechar el conocimiento adquirido para lograr sus objetivos. Es, también, indicar el camino para saber buscar lo desconocido, acudiendo a las fuentes y utilizando los recursos propios. En definitiva, consiste en capacitar al sujeto para ser él mismo y, sobre todo, para ser feliz.


viernes, 2 de septiembre de 2011

¿De dónde viene un mal sueño?


Las pesadillas surgen al final de la noche y, al despertar, se recuerda lo soñado con gran precisión. Reflejan residuos de conflictos emocionales que el chiquito no ha podido elaborar durante el día. En su contenido intervienen el estado físico y psíquico del pequeño, su nivel de madurez, las vivencias diurnas especialmente inquietantes...

Entre los cinco y seis años, los chicos empiezan a tener claro qué comportamientos están bien o mal, pero en más de una ocasión, se debaten entre la transgresión y el cumplimiento de las normas. Se encuentran en el jardín, o en EGB, y en el colé se les exige más. Con frecuencia se preguntan por cuestiones existenciales (el origen de la vida, la muerte...), y las relaciones entre iguales son para ellos cada vez más esenciales.

¿Demasiadas preocupaciones?
Las normales a su edad, pero no por eso menos importantes. Si a lo largo del día queda un cabo suelto que los tiene a mal traer (aprender a leer, caer en la cuenta de que mamá podría morirse, su compa del alma que ya no quiere nada con él...), cabe la posibilidad de que el inconsciente tire de ese hilo y lo transforme en un sueño atemorizante, esto es, en una pesadilla.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Elegir el mejor colegio


Casi todos los padres se plantean, en algún momento, cuál puede ser el mejor colegio. Pero no hay que empeñarse en buscar el lugar ideal, ya que ese colegio no existe; primero, porque cada persona tiene una idea particular respecto de la educación que quiere para su hijo y luego, y no menos importante, porque cada niño es distinto y, por lo tanto, necesitará un modelo educativo diferente.

El mejor colegio será aquel que más se aproxime al tipo de educación que los padres quieren para su hijo y que esté, además, en concordancia con la formación que recibe en su propia familia. No hay que olvidar que educar a un niño es tarea de toda una vida, por lo que el papel de la escuela no debería ser más importante que el de la familia, sino un complemento y una continuidad.

Tampoco hay que pasar por alto que la adquisición de conocimientos jamás debe hacerse a costa de la tranquilidad del niño. Es decir, por encima de su rendimiento, habrá que situar siempre su felicidad.


lunes, 29 de agosto de 2011

Los malos sueños


Una mariposa gigante me quería comer, y yo corría y corría para que no me agarrara, y cuando estaba a punto de comerme, ¡zas!, me desperté. Juliana tiene cinco años y adora las mariposas. Cuando ve una en el campo, la pone en una de sus manos, pide un deseo y le canta eso de "Cuéntame los dedos y échate a volar". Pero la mariposa de sus sueños tiene poco de adorable: "Era horrible, ¡tuve mucho miedo!", dice Juliana cuando se lo cuenta a su mamá a la mañana siguiente.

El desagradable "corré que te agarro"
Miedo, angustia, transpiración y taquicardia a veces... Si algo define a una pesadilla es, precisamente, la sensación desagradable que deja al despertar. El animal más inofensivo o el objeto más trivial aparecen caracterizados para infundir miedo y, con frecuencia, listos para jugar con el inconsciente al Corre que te agarro.

Si a los adultos un mal sueño nos deja un gusto tan amargo, es fácil comprender que a los chicos, con menos recursos para racionalizar sus miedos (soñados o reales), les haga pasar un mal momento.

¿Por qué aparecen las pesadillas?, ¿a qué edad son más frecuentes?, ¿qué hacer cuando aparecen en las noches de nuestros hijos?

Todos los niños tienen alguna que otra vez sueños para morirse de miedo (como ellos dicen): uno de cada cuatro, más o menos. Aparecen a partir del segundo año de vida y suelen ser más frecuentes entre los dos y tres años, pero están presentes durante todo el ciclo onírico del ser humano. Cuando la mente traspasa el umbral del sueño, el cerebro sigue trabajando: clasifica y asimila la información recibida durante el día. De este proceso surgen los sueños.


martes, 23 de agosto de 2011

Hijos extramatrimoniales


Los hijos no reconocidos también tienen derechos

El hijo extramatrimonial no reconocido tiene la facultad de demandar judicialmente a la persona que considere su padre, a los efectos de acreditar su filiación. Este derecha es imprescriptible, es decir, puede ser ejercido el momento que lo desee. Si se trata de un menor de edad o incapaz, es necesaria la intervendón de su representante legal, o sea la madre que se encuentra en ejercido de la patria potestad, el tutor, el curador o el Ministerio Público de Menores.


¿Qué ocurre si el padre muere sn haber reconocido a su hijo?

En este caso, si los herederos forzosos o legitimos del fallecido no lo aceptan extrajudicialmente, siempre queda la posibilidad de ejercer una acción contra ellos. Si en base a las pruebas aportadas (entre las que tendrá mayor trascendencia la del ADN),la justida declara la verdadera filiación del interesado, éste será legalmente considerado hijo y anotado en el Registro Civil como tal, al mismo tiempo, como heredero forzoso, obtendrá el reconocimiento de los derechos hereditarios en la sucesión del padre.